En el "Día de la Mujer": Menos flores más derechos

¿Es un feliz día acaso? (…), ¿es algo para celebrar escuchando Arjona y con una rosa roja?


Un 8 de marzo, pero en 1857, cientos de mujeres trabajadoras de fábricas textiles protestaron en la ciudad de Nueva York, exigiendo mejores salarios y condiciones laborales. Aquel día terminaría en una tragedia: la brutalidad de la represión de la policía esa jornada fue tal que terminaría con 120 mujeres fallecidas. Años después, se comenzarían a formar sindicatos femeninos, y organizaciones trabajadoras y políticas buscarían decretar la conmemoración de un Día de la mujer de las mujeres trabajadoras, lo que se terminaría oficializando por la ONU en 1975, siendo decretado el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.
La desigualdad salarial y laboral es uno de los tantos aspectos que organizaciones feministas buscan visualizar no solo los 8 de marzo, sino que todos los días del año. Actualmente las demandas de la igualdad de género abarcan todo el espectro de la sociedad: desde la violencia en las relaciones de pareja, el acoso y abuso sexual infantil, callejero, laboral, por nombrar algunos; educación sexual integral, legalización del aborto, mayor acceso a la educación en carreras históricamente estudiadas por hombres, mayor participación en la política institucional – en Chile, por ejemplo, solo 109 mujeres han sido parlamentarias, en comparación a los 3.940 hombres que han sido partícipes de la toma de decisiones en el Congreso Nacional -, nombramiento de mujeres en altos cargos ejecutivos, remuneración a las jugadoras de fútbol de primera división, etc. A fin de cuentas, lo que se pide es que mujeres y hombres no sean diferenciados desde que nacen, sino que simplemente tengan las mismas oportunidades para desarrollarse en una sociedad, y que lo hagan de acuerdo con sus creencias, sin estar condicionados a su género.
Este 8 de marzo sin dudas será distinto al de años anteriores. El país se encuentra en la convulsión social-política más álgida desde el retorno a la democracia en 1990 y las manifestaciones exigiendo derechos sociales se han escuchado más fuerte que nunca. Esta semana se aprobó en el Congreso, al filo del plazo final, la paridad en la Convención Constituyente que, de ganar el Apruebo y el mecanismo ya mencionado, se garantiza que la participación de mujeres, en términos prácticos, estará bordeando el 50-50. El año pasado ya fue repletada la Alameda de Santiago por casi un millón – o doscientas mil, según Carabineros – de personas exigiendo igualdad de derechos para la mujer. Sin embargo, en las calles todavía se veían a comerciantes vendiendo flores, chocolates; en redes sociales se leían frases como “¿Y cuándo viene el Día del hombre?” y en programas de televisión aún se escuchaban las frases “Feliz día, querida” con la canción “Mujeres” de Ricardo Arjona de fondo.
¿Es un feliz día acaso? La muerte de esas 120 mujeres en Nueva York, ¿es algo para celebrar escuchando Arjona y con una rosa roja? ¿No hemos sufrido todas algún tipo de abuso de los que mencioné hace un par de párrafos, consciente o inconscientemente? Creo que todas las mujeres estamos orgullosas de ser mujeres, a pesar de todas las desigualdades. Estoy casi segura de que a todas les gusta recibir flores y chocolates de regalo, como un gesto de cariño, sea de la pareja, del padre, de la madre, de un compañero o compañera de trabajo. Pero está claro que los tiempos han cambiado, y al menos por este día, queremos menos flores y más derechos.


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